“En la empresa privada, la ley del más fuerte, y el que no, que reviente”

Ahora, estamos en un momento candente de la realidad electoral Argentina. Muchos se preguntan si la Presidenta K será candidata de nuevo. Otros la cuestionan diciendo que no tiene apoyo interno del partido y que éso podría afectar un eventual nuevo gobierno de La Reina.

Y sí, puede ser… Es decir, es probable que no cuente con el apoyo de los dinosaurios que todos los partidos políticos del mundo tienen. Pero en todo caso, éso es un gran indicador, no deben de querer apoyarla porque no les gusta que de pronto declare sobre temas que para los sistemas políticos no se tocan, como ser la “rentabilidad” de las empresas privadas.

“regulación no significa afectar la rentabilidad, ese fue un verso de las políticas neoliberales de los ´90 que nadie se traga”. (C. K. 16/05/2011)

Y es que lo único cierto, es que las empresas privadas ocupan espacios que pertenecen a la sociedad y por lo tanto deben servirla, para ésto la mejor forma de hacerlo, es no querer solamente actuar desde lo rentable para ellos, sino en lo rentable para ambos, la sociedad y la empresa privada. Es ridículo, que las pre-pagas hayan querido, por ejemplo, lucrar con la gente ‘sana’ dejando de lado gente ‘categorizada’ que no aceptaban filiar. Eso era como querer ir a plaza de mayo a comer una camionada de naranjas y dejar las cáscaras en el piso. Si quieren usar una espacio que la sociedad les provee para lucrar, que devuelvan algo haciéndose cargo de las necesidades sociales.

El que argumente que no puede lograrlo, que se vaya, de seguro viene otro que hace lo mismo, cumple con las regulaciones, y en vez de quejarse, busca maneras creativas seguir adelante.

Volviendo entonces al punto, y sabiendo que este tipo de acciones (para muestra un botón) pueden hacer que un gobierno pierda apoyo de los dinosaurios de su partido, creemos que la mejor forma de contrarrestar la situación, es seguir adelante, mantener la línea, porque mientras los votantes la apoyen, siempre habrán soluciones.

¿Que la pueden sabotear desde dentro? Pues bien, entonces mejor que licite, por ejemplo, los ministerios y que se otorguen los puestos a quienes en concurso de méritos sean los mejores para cada cartera, y que trabajen no en base a lealtades políticas sino en base a parámetros de eficiencia y eficacia para llevar adelante las políticas y planes gubernamentales.

Y sí, Cristina, ya nadie se traga los versos de que “las empresas van a quebrar con tantas cargas sociales” y en todo caso, mejor que quiebren las empresas y no la sociedad, porque de cada que una corporación caiga, vendría  aire fresco con gente nueva para ése nicho empresarial, o a lo mejor su ‘clientela’ sería absorbida por su competencia, que por ser más fuerte, no reventó.

K. Imán